Diez preguntas que siempre has querido hacer a un incinerador de mascotas

08 de Octubre de 2018

Hoy en día muchas mascotas tienen la vida hecha. Spas, peluquerías, guarderías, marihuana, comida orgánica, psicólogos y hasta ropa de marca son solo algunos de los privilegios de los que pueden disfrutar perros, gatos y demás animales que tienen un dueño con dinero.

Hay incluso una tendencia a celebrar sus cumpleaños, Navidades y fechas especiales como si fueran humanos. Y es que cuando alguien decide tener una mascota no está accediendo a tener un animal cualquiera, sino a adoptarlo como si fuera un miembro más de su familia. No es para menos: un animal es una compañía maravillosa, a veces incluso indispensable para llevar una vida más armónica

A una mascota se la quiere en todos los momentos, incluso en los más jodidos, entre los que se encuentra la muerte, una de las situaciones más difíciles en la vida del dueño de una mascota. Tal vez a raíz de este momento adverso nació la necesidad de incinerar y enterrar los animales, para honrar su vida y despedirse de ellos de una manera respetuosa y cariñosa.

Para saber más de esto, hablamos con Henry Cortes, un médico veterinario creador de Funeravet, la primera funeraria para mascotas de Colombia, que consta de un horno crematorio y servicios de apoyo psicológico en duelos. Dicha compañía, al igual que las funerarias para personas, asisten y gestionan el procedimiento y la recogida de las cenizas, así como el entierro de las mascotas.

 

VICE: ¿Cómo es el procedimiento de incinerar y enterrar a un animal? 
En cuanto a la cremación, el cuerpo de la mascota se pone en el horno a una temperatura de 800 °C y, dependiendo del tamaño del animal, esta puede durar entre veinte minutos y dos horas. El equipo es automático y al terminar la cremación se retiran las cenizas, se dejan enfriar y luego se muelen para poderlas depositar en una bolsa de plástico que se coloca en la urna de madera y se pasa a entregar al doliente.

Nuestro horno está ubicado en Funza, cerca de Bogotá, en la zona industrial. Algunas empresas ofrecen este tipo de servicio pero lo que hacen es enviar el cuerpo de la mascota a un incinerador de basuras, como si el animal fuese un desecho hospitalario. Entonces, entregan cualquier cosa en lugar de las cenizas y engañan a las personas.

Además, en el entierro, que se realiza en nuestro cementerio, ubicado en La Calera, a unos cuarenta y cinco minutos de Bogotá, hacemos una pequeña despedida en la que leemos un poema llamado “El puente del arcoíris”. Actualmente, tenemos cerca de 3.000 tumbas. A los clientes también se les ofrece ayuda para el duelo con la visita de un psicólogo cada quince días en nuestras oficinas en Bogotá.

¿Por qué crees que la gente recurre a estos servicios?
En los últimos años, las mascotas se han ido consolidando de manera significativa como compañía. El vínculo humano-animal hace que el amor entre ambos se profundice y al perder a sus mascotas, los dueños lo ven muchas veces como una pérdida irreparable.

El duelo por la pérdida de una mascota puede ser tan dolorosa como la pérdida de un ser humano. Muchos de los clientes optan por incinerar a sus animales, como agradecimiento por esos años de compañía. Otros lo hacen porque la ley lo exige, y otros porque creen que el daño ambiental y sanitario es menor.

¿Tienes mascotas? Si tienes, ¿cómo es trabajar en esto siendo dueño de una? 
Actualmente tengo un gato que me pidieron mis hijos. Tuve dos perros y en la casa de mi madre siempre tuvimos mascotas.

Al igual que en las funerarias de humanos trabajan personas que tienen familia, como médico veterinario estoy preparado para salvar vidas, pero cuando llega el final de una mascota, también estoy listo para despedirla de forma cariñosa.

 

¿Cuánto afecta emocionalmente incinerar una mascota? 
Llevo más de diecisiete años en esta empresa y hemos incinerado más de 65.000 animales y enterrado cerca de 3.000, por lo cual esto se convierte en un trabajo en el que, igual que en otras profesiones, hay días buenos y malos. Me afecta un poco cuando vienen niños a despedir a su querida mascota o cuando una persona anciana despide a su fiel compañero.

¿Cuál es el animal más extraño que alguien ha traído? 
Cuando los circos podían tener animales, llegamos a incinerar una tigresa y una jirafa. Algunos clientes tienen patos, gallinas, loros, tortugas y otros roedores. 

¿Qué perfil de cliente tenéis? 
Tenemos clientes de todos los estratos socioeconómicos pero, sobre todo, son personas que adoran a sus animales de compañía. Muchos los consideran como sus hijos o un miembro más de su familia.

 

Un gran número de ellos son animalistas que puede que no sepan realmente lo que es tener un animal de compañía o que desconozcan lo que es el maltrato animal, pero son personas que aman a sus amigos peludos. Tenemos clientes ambientalistas que quieren a sus mascotas, pero lo que buscan es no tirar el cadáver a la basura, sino recurrir a un servicio serio y respetuoso con el medioambiente.

Otro perfil de cliente es aquel que tiene una mascota muy grande y le resulta complicado enterrar o incinerar el cadáver, así que recurren a nosotros.

¿Cuáles son las cosas más locas que te han pedido tus clientes? 
Algunos clientes preguntan si pueden conservar una parte del animal para poder clonarlo. Otros nos han pedido que cuando ellos mismos mueran, sus cenizas se mezclen con las de su mascota y luego sus familiares las lleven al mar.

También existen empresas en Brasil, España y con representación en Colombia que ofrecen crear diamantes con las cenizas de la mascota. Hay hasta quienes han pedido embalsamar o momificar al animal mediante taxidermia.

 

¿Cuál ha sido la cremación más difícil o extraña que has hecho? 
Hemos tenido clientes muy difíciles que no quieren dejar ir a su mascota. No la sueltan y quieren permanecer con el cuerpo mucho más tiempo. Son personas solitarias o que tienen algunos problemas personales.

En cuanto a lo más extraño, he visto a personas que le cortan la cabeza a su mascota para tenerla como trofeo. Otras velan toda la noche y piden a un cura o sacerdote que haga una misa.

¿Crees que los animales tienen alma? 
Existen algunas personas que hablan de espiritualidad animal. No son simples embaucadores, sino profesionales de biología, medicina, psicología y otras profesiones que evidencian que algunas especies podrían tener algo más que su mera existencia física.

¿Establecéis algún límite entre lo que podéis hacer y lo que no?
Tenemos algo claro: no queremos humanizar más a las mascotas. Algunas solicitudes son normales y, mientras no afecten a nadie ni a su propia integridad, no tenemos problema. Tratamos de hacerles entender que la vida sigue y que deben buscar ayuda en sus familias o amigos. Si vemos que están muy dolidos y no superan fácilmente ese duelo, los remitimos a un psicólogo.

Fuente: www.vice.com